1 de septiembre de 2017

EL MAYOR PECADO DEL VATICANO





Son muchos los casos de violación a la dignidad humana por parte del Vaticano , la “santa” inquisición que sirvió para acallar, perseguir, torturar y hasta llevar a la horca o la hoguera a todos los que osadamente cuestionaban su poder e influencia, todo con la excusa de suprimir la herejía. Alrededor de 100,000 personas fueron bestialmente asesinadas entre el siglo XVI y XVIII por La Iglesia Católica, quien orquestó una de las más espantosas masacres de la historia.

No olvidemos la evangelización del “Nuevo Mundo”, pues estuvo plagada de abusos y atrocidades, la imposición de la religión católica en América implicó la destrucción del legado cultural y espiritual de las culturas prehispánicas. Los “indios” eran considerados en muchos casos herejes por su natural cosmovisión y, junto con los conquistadores, la Iglesia católica solapó y en algunos casos fue parte del maltrato y asesinato de innumerable cantidad de personas que se rehusaban a adoptar las nuevas costumbres extranjeras.

Por supuesto los incontables y aberrantes casos de pederastia por parte de miembros de la iglesia a lo largo de la historia nos demuestran que esta institución es más mundana que celestial.
Pero increíblemente todos estos atentados a la dignidad humana, estan acompañados por un pecado no menor, que pocos le reclaman, por la sencilla razón que casi nadie lo ha notado. Y este horrendo hecho ha matado, no la carne ni la vida de la humanidad, sino que nada menos que su espíritu.

A continuación revelaremos este horrendo crimen contra la esencia espiritual de la humanidad, crimen perpetrado a partir  del surgimiento como Iglesia Universal “Católica” en el año 325 d.c. como lo hemos revelado en artículos y videos anteriores.

La mayoría de las personas tienen la creencia que la Iglesia Católica pregona el mensaje puro y verdadero de Jesucristo y el Dios supremo, pero al investigar sobre algunos acontecimientos históricos, notaremos que otra es la realidad.

  • El primer acontecimiento que recordaremos es el Concilio de Jerusalén, celebrado en Jerusalén alrededor del año 50 d. C. Encuentro entre los responsables de las dos grandes comunidades cristianas primitivas: La de Jerusalén liderada por Pedro, llena de judíos que observaban la ley mosaica (613 preceptos), Y la de Antioquia liderada por Pablo de Tarso, llena de gentiles o no judíos que Vivian el Evangelio libre de la ley de Moisés, Las descripciones del concilio se encuentran en Hechos de los Apóstoles capítulo 15.

Esta reunión fue muy importante para el Cristianismo primitivo, pues en ella se logró entender y determinar que el mensaje revelado por Jesús Cristo, liberaba al hombre de la ley mosaica, entregada por el “dios” del pueblo Hebreo conocido como Jehová (YHWH) a Moisés.

En este concilio, Pablo de Tarso expuso las pruebas contundentes que demostraron que el Dios predicado por Jesús, es completamente distinto al "ser" adorado como dios por los patriarcas y religión judía. Por consiguiente, en ese momento se presentó la separación del cristianismo primitivo del judaísmo. 

Un ejemplo claro de cómo Pablo expuso en repetidas ocasiones la mentira y engaño de la ley de Moisés es el siguiente: Romanos 7:6 Pero ahora estamos libres de la ley, por haber muerto para aquella en que estábamos sujetos, de modo que sirvamos bajo el régimen nuevo del Espíritu y no bajo el régimen viejo de la letra. ¿Qué diremos, pues? ¿La ley es pecado? En ninguna manera. Pero yo no conocí el pecado sino por la ley; porque tampoco conociera la codicia, si la ley no dijera: No codiciarás. 

Estos hombres del cristianismo primitivo descubrieron que la adoración al "dios" hebreo y vivir sujetos a su ley, desembocaba en esclavitud y muerte, como podemos entender en el siguiente versículo: 2 Corintios 3:3  siendo manifiesto que sois carta de Cristo expedida por nosotros, escrita no con tinta, sino con el Espíritu del Dios vivo; no en tablas de piedra, sino en tablas de carne del corazón. Comprendieron que el mensaje de Jesús impulsaba al encuentro con un Dios Interno y no externo.
De hecho, esto le valió a esta primera comunidad de cristianos, que vivian y transmitían el saber de Jesús, ser considerada como una secta, y además perseguida y señalada por el Judaísmo y el imperio Romano.
  • El segundo acontecimiento que recordaremos es el Sínodo Judío de Yamnia, Celebrado en Yavne, a finales del siglo I d. C. (entre los años 70-90) tiempo después de la destrucción del Segundo Templo de Jerusalén en el que el canon de la Biblia Hebrea fue finalizado. En esta reunión integrada solo por líderes del Judaísmo, se manifestó el rechazo total al mensaje de Jesús y por supuesto, no fue considerado como el esperado mesías judío.  Se excluyeron del canon hebreo los textos deuterocanónicos y la traducción griega de la Biblia en general, ya que los textos contienen profecías que innegablemente refieren a Jesús cristo

Aquí se produjo la Birkat haMinim, la cual maldecía a los cristianos, y pedían al dios YHWH para que éstos “no tuvieran esperanza… y todos Sus enemigos fuesen eliminados rápidamente”; Esta plegaria debía decirse durante todos los sabats, y obligó a los cristianos de origen judío a separarse de los demás judíos en las sinagogas.

Con los hechos ocurridos en estas dos reuniones, podemos comprender que ambas corrientes (Cristianos primitivos y Judíos) tenían claro las diferencias sustanciales entre sus enseñanzas. Por lo tanto, el mensaje y Dios anunciado por Cristo, es completamente opuesto a las creencias y “dios” del Judaísmo.

Asunto denunciado por el mismo Jesús cuando les dijo directamente a los Judíos: Juan 8:38 Yo hablo lo que he visto cerca del Padre; y vosotros hacéis lo que habéis oído cerca de vuestro padre.  Jesús entonces les dijo: Si vuestro padre fuese Dios, ciertamente me amaríais; porque yo de Dios he salido, y he venido; pues no he venido de mí mismo, sino que él me envió. Por qué no entendéis mi lenguaje?  Y no podéis escuchar mis palabras. Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro padre queréis hacer. Él ha sido homicida desde el principio, y no ha permanecido en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, de suyo habla; porque es mentiroso y padre de mentira.

Pero en el siglo IV ocurrió lo que nunca debió pasar; en el Concilio de Nicea se mezcló el “dios” de los judíos, con el Dios verdadero predicado por Jesús. Desde esa fatídica fecha para la espiritualidad humana, surgió una nueva iglesia (La Católica), y la adoración a un falso dios, resultado de liar la luz y verdad con la oscuridad y mentira. 

Hoy la humanidad adora lo que desconoce, como lo advirtió Jesús a la mujer samaritana:  Juan 4:22 Vosotros adoráis lo que no sabéis.. Y no lo sabemos, pues hemos creído ciegamente en las predicas mentirosas de una religión que desde sus inicios es tan mentirosa como su “dios”. 

Tal vez, estimado lector se ha preguntado, ¿porque al leer el antiguo testamento nos topamos en varios pasajes un dios guerrero, vengativo, colérico, y que fundamenta su respeto en el temor, que exige diezmos y adoración? Pues ya tiene una pista para esclarecer esta famosa e incoherente dualidad de dios, porque al leer el mensaje de Jesús, sin duda encontramos un Dios de amor.

Este ha sido EL MAYOR PECADO DEL VATICANO, mezclar la Luz con las tinieblas, la verdad con la mentira, al Dios verdadero y Eterno con el Impostor dios hebreo y hacer de esto una “verdad”. Es por esta razón que vemos tantas atrocidades dentro del Vaticano, no hay en la mayoria de sus lideres el espíritu de verdad, la pureza encontrada al descubrir y sentir el Cristo interior, han robado así la herencia de vida y resurrección para el hombre de la tierra. porque cerráis el reino de los cielos delante de los hombres; pues ni entráis vosotros, ni dejáis entrar a los que están entrando. Mateo 23:13. 

Y cuando surgió el protestantismo en el siglo XVI, no solucionó el desastre ocurrido, sino que fue peor, pues de la misma mezcla ocurrida siglos atrás, surgieron más cultos y denominaciones que heredaron la misma maldad.

Existe la Verdad y la Justicia, solo han tratado de ocultarla, pero hemos llegado al tiempo de los anuncios, Porque nada hay oculto, que no haya de ser manifestado; ni escondido, que no haya de ser conocido, y de salir a luz. Lucas 8:17.

Neil Barrios Aiza
RCPC

2 comentarios:

  1. Excelente artículo, muy bien enfocado. Me emocionó mucho leer tus palabras, tienen fuerzaaaa y lógica.

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  2. Como negar lo que aquí se dice? Sería como negar el sol o la existencia, imposible. Gracias por dedicar tiempo a compartir esta contundente información. La Iglesia de Jesús es el hombre, lo que afirme lo contrario es parte de la corriente de Jehová, es decir, de la fuerza opuesta a Jesús o a Dios mismo, la que nos han vendido como luz y verdad y que hemos aceptado sin cuestionar... Hasta ahora.

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